Cuentos de terror La luz en la ventana

Cuentos de terror La luz en la ventana

Fui a casa de un amigo a terminar un trabajo escolar. Nos quedamos laborando en él hasta tarde, debido a que hubo una falla eléctrica. Como mi casa queda un tanto retirada de la de mi camarada, me invitó a pasar la noche en su sofá.

Después de cenar, fue a su habitación y me dejó un par de mantas para que me cubriera, pues en esos días hacía mucho frío. Me dirigí a la sala y me acomodé en el sillón. Me costaba trabajo dormir, puesto que las luces de la calle hacían aparecer muchas sombras escalofriantes, ya sabes, como los monstruos de los cuentos de terror.

Para colmo de males empezó a caer un diluvio. Si hay algo que no me gusta son las tormentas en las que los truenos se escuchan demasiado fuerte. La tormenta aminoró en intensidad, pero al descender la temperatura, las gotas de agua se convirtieron en granizo.

El golpeteo constante de esos trocitos de hielo en el vidrio, me tenían con el alma en un hilo. Luego, de reojo me pareció observar un resplandor en la ventana que estaba al frente del comedor. Me acerqué a ella y pude ver a una persona que miraba fijamente.

En una de sus manos llevaba un encendedor de gas, con el que se estaba alumbrando. Mientras tanto, en su otra mano sostenía un afilado cuchillo.

Caminé hacia atrás sin quitarle la vista al sujeto y me metí en el sofá cubriendo mi rostro con las cobijas. Lo último que recuerdo de ese día es que posteriormente escuché la voz de mi amigo que me decía:

– Ya levántate. ya amaneció. Ven, vamos a desayunar.

– ¿Desayunar? … Contesté

De acuerdo a lo que me comentó mi compañero, esa noche estuve gritando incoherencias por horas hasta que me quedé dormido. A lo mejor fue una mala pasada que me jugó el subconsciente.

Leyendas cortas basadas en acontecimientos reales

Se pueden encontrar leyendas cortas en diferentes géneros literarios. No obstante, el más utilizado es sin duda el del horror, ya que a través de él se puede narrar la historia que nosotros queramos y además infundir temor en el lector.

Y es que muchas de estas narraciones antiguas tienen su origen en acontecimientos que pasaron en verdad en un tiempo y espacio determinado. Por ejemplo, hay películas dedicadas exclusivamente a retratar la vida de asesinos seriales famosos, no tanto para hacer apología de la violencia, sino para prevenir que esos escenarios vuelvan a suceder.

En Internet, hay páginas que recopilan leyendas clásicas en las que la gente tiene la oportunidad de dejar una opinión o de compartir el contenido con sus amigos o familiares.

Ahora mismo, recuerdo una breve crónica que nos contó un maestro de historia, mientras yo estaba en la secundaria. El Pan de Muerto, está vinculado a las celebraciones que se llevan a cabo en México durante el mes de noviembre, fecha en la que las personas le llevan flores a sus difuntos y también colocan ofrendas en sus casas.

Francamente hasta esta fecha, yo no había reparado en que el diseño del pan verdaderamente tiene que ver con el esqueleto de un individuo y es que, si lo vemos desde arriba, nos daremos cuenta de que, en cada porción, hay huesitos que inclusive en el centro hay espacio para un cráneo.

Puede que no lo parezca simple vista, pero el Pan de Muerto es el perfecto ejemplo de lo que es una correcta y adecuada fusión cultural. Digo esto porque los españoles fueron los que trajeron el trigo a México, pero a su vez fueron los indígenas los que se encargaron de relatar esa leyenda una y otra vez, hasta que quedó impregnada en el imaginario colectivo de las siguientes generaciones.

Como este, hay muchos ejemplos de historias viejas que se han transmitido de boca en boca y que jamás serán olvidadas.

Mitos del Iktomi

Las culturas indígenas son fuente inagotable de mitos e historias sumamente interesantes, las cuales invariablemente nos dejan una enseñanza. Por ejemplo, en la zona de Mesoamérica, podemos rescatar varias de estas narraciones.

Ahora mismo, se me viene a la mente la leyenda del origen del maíz. Planta endémica del continente americano y fuente de alimento principal de la tribu azteca, asentada en lo que hoy es el país conocido como México.

Sin embargo, el mito de Iktomi tiene sus raíces en la región norte de América, pues procede de los Sioux. Lógicamente no existe una raíz etimológica tradicional para esa palabra, ya que no procede ni de una derivación griega, ni de una romana.

Iktomi puede definirse como “araña” y a menudo en las crónicas antiguas de esta civilización se le ve como una persona a la que le encanta jugarle bromas a los demás, y hasta en algunos casos, se le ve haciendo trampa para obtener un beneficio.

Tiene el poder de falsear información tanto a los hombres, como a las bestias para que estos sigan sus órdenes, sin cuestionarlo. Como era de esperarse, los Sioux utilizan esas historias para enseñar a los más pequeños, a nunca decir mentiras y sobre todo a no dejarse engatusar por nadie.

No debemos olvidar que, en las culturas antiguas, la humillación y la deshonra, no eran cuestiones aceptadas.

En narrativas más recientes, se ha podido deducir que el Iktomi algunas veces, era presentado como alguien de un carácter iracundo y violento que se dedicaba a castigar a quienes no querían seguir las normas de la tribu.

Es sorprendente y a la vez apasionante como un conjunto de historias que se van relatando de generación en generación, gracias a la transmisión oral, continúan impactando en el desarrollo cultural de nuestros días, pues nos muestra que, aunque ha pasado mucho tiempo de eso, muchos de los valores y creencias perduran en la sociedad moderna.