Cuentos de terror La luz en la ventana

Cuentos de terror La luz en la ventana

Fui a casa de un amigo a terminar un trabajo escolar. Nos quedamos laborando en él hasta tarde, debido a que hubo una falla eléctrica. Como mi casa queda un tanto retirada de la de mi camarada, me invitó a pasar la noche en su sofá.

Después de cenar, fue a su habitación y me dejó un par de mantas para que me cubriera, pues en esos días hacía mucho frío. Me dirigí a la sala y me acomodé en el sillón. Me costaba trabajo dormir, puesto que las luces de la calle hacían aparecer muchas sombras escalofriantes, ya sabes, como los monstruos de los cuentos de terror.

Para colmo de males empezó a caer un diluvio. Si hay algo que no me gusta son las tormentas en las que los truenos se escuchan demasiado fuerte. La tormenta aminoró en intensidad, pero al descender la temperatura, las gotas de agua se convirtieron en granizo.

El golpeteo constante de esos trocitos de hielo en el vidrio, me tenían con el alma en un hilo. Luego, de reojo me pareció observar un resplandor en la ventana que estaba al frente del comedor. Me acerqué a ella y pude ver a una persona que miraba fijamente.

En una de sus manos llevaba un encendedor de gas, con el que se estaba alumbrando. Mientras tanto, en su otra mano sostenía un afilado cuchillo.

Caminé hacia atrás sin quitarle la vista al sujeto y me metí en el sofá cubriendo mi rostro con las cobijas. Lo último que recuerdo de ese día es que posteriormente escuché la voz de mi amigo que me decía:

– Ya levántate. ya amaneció. Ven, vamos a desayunar.

– ¿Desayunar? … Contesté

De acuerdo a lo que me comentó mi compañero, esa noche estuve gritando incoherencias por horas hasta que me quedé dormido. A lo mejor fue una mala pasada que me jugó el subconsciente.

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